17 feb. 2012

¿Por qué no ser hermafrodita?

Si recordamos esta entrada, vimos qué es ser un macho y qué es ser una hembra. Sin embargo, existe una tercera alternativa: que un mismo individuo produzca ambos tipos de gametos (espermatozoides y ovocitos). A este tipo de organismos se les llama hermafroditas (distinto al pseudohermafroditismo o intersexualidad en humanos). En principio parece una idea brillante: cada encuentro con otro organismo de una misma especie se podría asegurar el éxito reproductivo, actuando ambos como machos y como hembras a la vez. Incluso en teoría, si uno no encuentra con quien aparearse, podría pensarse en que no hay motivo práctico que impida una autofecundación (autogamia), asegurándose de esa forma el traspaso de genes a una siguiente generación.

Sin embargo, aunque la condición hermafrodita es norma en las plantas con flores, en los animales que tienen reproducción sexual se considera no sólo un carácter primitivo, sino también raro (y ni se diga la autofecundación en condiciones naturales). Como estrategia reproductiva ofrece ventajas a los organismos que les cuesta encontrar pareja, ya sea por su hábitat, baja población, aislamiento o lenta traslación (de ahí que las plantas tengan esa estrategia, al ser sésiles, se aseguran más probabilidades de éxito reproductivo si presentan ambos sexos a la vez).

¿Cuál es el problema con el hermafroditismo? Diría que la incapacidad de ver a largo plazo o ser altruista con el resto de la especie. En el tema de machos y hembras, vimos que producir espermatozoides es mucho más económico y fácil que producir ovocitos. El rol de “hembra” en cambio suele ser más desgastante (además del gameto, esta el parto o la postura de huevos, que también demanda esfuerzo y recurso). Por esto, en teoría para una población hermafrodita resulta más económico tratar de abandonar su parte femenina y dedicarse a producir espermatozoides. Con el tiempo los que optaron por esta estrategia se volverían muy abundantes y los ovocitos serían muy escasos, por lo que ahora todos se volcarían a producir ovocitos hasta que vuelva a ser rentable producir espermatozoides. Esta situación hace que el hermafroditismo no sea una estrategia evolutivamente estable y pueda ser invadida por otro tipo de estrategias (como organismos plenamente dioicos, es decir, organismos cuya separación de roles masculino-femenino sea completo).

Lo que se observa normalmente en la naturaleza es a hermafroditas “luchando” por tratar de hacer el rol de macho, embarazando al compañero/a y evitando ser embarazado. Son precisamente esas conductas las que permiten sentar las bases para lo que se llama “la guerra de los sexos”. Tema que por supuesto será tratado en otra entrada.

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