12 feb. 2012

Evolución de la elección de las hembras II: El principio del Hándicap

En esta entrada habíamos partido hablando de posibles causas que expliquen el gusto de las hembras por algunas características de los machos y el desarrollo exagerado de los machos de esa característica. Llegó el momento de hablar de la hipótesis del hándicap, propuesta por Amotz Zahavi. El biólogo israelí hablaba de los rasgos exagerados como un “hándicap en la supervivencia diaria”. Si entendemos el hándicap como una resistencia a la supervivencia, son pocos los que podrían discutir esa lógica.

El punto principal de la teoría es que las hembras eligen esos rasgos (colores llamativos, largas colas, etc.) precisamente porque son hándicaps, ya que vendrían a actuar como señales “honestas” de la calidad genética: el organismo portador es tan bueno sobreviviendo (suficientemente veloz, eficiente para encontrar comida, etc.) que se puede dar el lujo de poseer esos rasgos derrochadores de recursos poco útiles. Si algo de la capacidad de sobrevivencia es heredable, entonces la tendencia a ser ‘bueno’ en la supervivencia será transmitida a sus descendientes. De este modo las hembras seleccionan buenos genes al elegir aparearse sólo con machos cuyos despliegues indican honestamente su calidad genética. Una gran diferencia con la hipótesis Runaway de Fisher es que acá los ‘buenos genes’ son genes para los aspectos útiles de la supervivencia y la reproducción, en lugar de ser genes exclusivos para atraer hembras.

Cuando se publicó por primera vez la idea de Zahavi no fue muy bien recibida, pero artículos teóricos condujeron a la visión de que la hipótesis del hándicap es una explicación plausible no sólo para la evolución de los despliegues sexuales elaborados, sino también para las señales animales en general. La característica más importante de los modelos teóricos del principio del hándicap es que los machos sólo expresan su hándicap (desarrollan el despliegue sexual completo), cuando se encuentran en buenas condiciones, eludiendo así la dificultad en la idea original de Zahavi de que los machos estaban forzados a acarrear el handicap fueran o no capaces de costearlo, porque era visto como un rasgo fijo.

Existen distintas variantes de la flexible idea del hándicap: algunos autores se refieren a los “hándicaps reveladores” que revelan el verdadero vigor del macho, otros a los “hándicaps condicionales’ que se expresan en proporción a las condiciones del macho, pero la característica esencial de todos estos modelos es que el grado de expresión del despliegue sexual del macho le comunica a la hembra su calidad genética.

La versión mejor estudiada de la hipótesis del hándicap es la propuesta por primera vez por Bill Hamilton y Marlene Zuk, en la que los despliegues sexuales son indicadores confiables de la resistencia genética a las enfermedades. Si los machos son capaces de mostrar sus caracteres sexuales secundarios en todo su esplendor sólo cuando están libres de enfermedades, las hembras, al escoger según los despliegues elaborados, pueden hacer diagnósticos bastante certeros. Esta versión de la hipótesis del hándicap resulta muy interesante si consideramos que las enfermedades son agentes de selección ampliamente extendidos, por lo cual la idea podría tener una aplicación general como una de las razones para la elección de machos. Además, las enfermedades poseen la propiedad de que nuevas variantes están continuamente evolucionando, presentando continuamente nuevos obstáculos selectivos, permitiendo la variación genética. Para entender esto, piénsese en un rasgo elegido por todas las hembras en los machos: si esto perdurara lo suficiente en el tiempo, no habría variación en la población respecto a ese rasgo. Pero esto resultaría imposible si consideramos la rápida evolución de los agentes patógenos, de modo que la selección por la resistencia a las enfermedades nunca continúa en una dirección por tanto tiempo como para que se agote la variación genética.

Este modelo es imporante retenerlo, ya que pudo tener gran relevancia en lo que nos terminó haciendo humanos. Pero eso será tema para otra entrada (otra más que les debo y van...)

1 comentario:

  1. Muy interesante, entonces, si entendí bien esto sugiere que en la población humana, el sexo masculino con rasgo físicos atractivos, fornido y de talla alta ira en aumento?

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