28 feb. 2012

Homo bipedus

En esta entrada hablaba del mono desnudo y dejé en suspenso hablar de otras características que nos distinguían como humanos: el bipedalismo y el tamaño del cerebro. Llegó el momento de hablar de nuestra forma de caminar.

Para que este tema tenga un espacio acá, hay que preguntarse: ¿Tiene que ver la selección sexual en nuestra forma de caminar? Una traba importante es que casi cualquier explicación vía selección sexual debería evidenciarse que un rasgo es más destacado en un sexo que en el otro. Pero hasta lo que se sabe, no es que machos “sean más bípedos que las hembras” ni viceversa.

Empezando a descartar teorías, ¿hubo una presión de selección natural que impulsara la caminata? Si la hubo, no fue para mejorar nuestra capacidad para caminar o resistencia (son muchos los cuadrúpedos que nos superan en velocidad o resistencia, aunque no somos particularmente lentos). Tampoco hay diferencias significativas en el gasto energético de una caminata u otra. Hay que considerar que chimpancés y otros grandes simios con un poco de entrenamiento aprenden a caminar bien a 2 patas. Eso demuestra que el cambio no es particularmente difícil si es que se tiene un incentivo adecuado.

Las ventajas del bipedismo hay que buscarlas fuera de la locomoción. Una teoría muy difundida es la de dejar las manos libres: permite transportar la comida hacia un lugar más seguro para comérsela (como los leopardos que se llevan la comida a los árboles) o para “almacenarla”. Steven Pinker en alguna ocasión dijo que antes de la invención del refrigerador, la mejor despensa de carne era la barriga de un compañero: aunque ya no esté disponible la comida, el beneficiario de la generosidad del donante mantendría una disposición benévola hacia éste y con altas probabilidades de devolver el favor. Por atractivo que sea la hipótesis de las manos libres, es sólo algo especulativo. No es raro encontrar ideas menos ortodoxas: se ha dicho que está la ventaja de la altura (mantener la cabeza sobre la hierba e incluso sobre el agua, apoyando la teoría del mono acuático).

En ese contexto, entra perfecto la selección sexual: se ha propuesto que nuestros antepasados se habrían erguido sobre las patas traseras para hacer ostentación del pene (los que lo tienen, que por cierto también explicaría un poco las ganas de presumir de algunos) y las hembras por el motivo opuesto: esconder los genitales. Pero hay variantes. En palabras más o menos citadas de Richard Dawkins en “El cuento del antepasado” respecto a su propia teoría: “La selección sexual, y su capacidad de impulsar la evolución en direcciones arbitrarias sin sentido utilitario, es el primer ingrediente de mi teoría de la evolución del bipedalismo. El segundo es la tendencia a imitar (…). El tercer ingrediente es la costumbre generalizada entre los simios de erguirse temporalmente sobre las patas traseras (como en momentos de agresividad o interés sexual) (…). Juntando los 3 ingredientes, mi hipótesis del bipedalismo parte de la base que, al igual que los demás simios, nuestros antepasados, cuando no estaban subidos a los árboles, andaban a cuatro patas, pero de vez en cuando, tal como hacen los simios modernos, se alzaban sobre las patas traseras para arrancar frutos de las ramas más bajas, pasar de una posición en cuclillas a otra, vadear ríos, exhibir el pene o cualquier otro motivo. Entonces, y ésta es la idea crucial de mi cosecha, ocurrió algo insólito en la especie de simios de la que descendemos: surgió la moda de andar sobre 2 patas, y lo hizo tan súbita y caprichosamente como surgen todas las modas (…) Tal como yo lo veo, un simio admirado o dominante se tornó sexualmente atractivo y adquirió categoría social gracias a su insólita habilidad para mantener la postura bípeda. Otros empezaron a imitar esta práctica tan efectista. Las hembras preferían emparejarse con los machos que adoptaran esa postura porque despertaba admiración en el grupo. Los machos que más maña se diesen para la nueva forma de andar más probabilidades tendrían de atraer hembras y tener hijos. Pero esto sólo sería relevante en sentido evolutivo si las diferencias en cuanto a habilidad para ejecutar el “nuevo paso” tuviese un componente genético”. Lo demás, basta ajustarlo a las teorías de selección sexual, muy probablemente un Runaway Fisheriano.

Hasta ahora, todo es especulativo. Es posible que todas las teorías presentadas no sean incompatibles entre sí. Pero lo que es más o menos sabido es que el bipedalismo surgió primero que el desarrollo del cerebro (en un principio se pensaba que era al revés) y que al parecer el cambio, más que desarrollar 2 versátiles manos, fue conseguir 2 rígidos pies.

Sea como sea, no puedo ocultar mi satisfacción de pensar que quizás la selección sexual tuvo algo que ver acá también

26 feb. 2012

Bailes

Es posible que no seamos el único animal "musical". Hay algunos estudios que hablan de la capacidad de los chimpancés de apreciar "buena música" (se comenta acá en mayor profundidad). Hablamos incluso de "danzas" en algunos animales al momento de cortejar. Y los humanos no somos la excepción. Yo soy un convencido que la danza surgió con un fin de cortejo, tal como ocurre en los otros animales.

Aunque la danza humana haya evolucionado a formas muy complejas (y sexys si pensamos en cosas como el baile del vientre), la naturaleza, como siempre, nos puede servir de fuente de inspiración. El baile nacional chileno es la cueca (en algún idioma hace alusión al estado de agresividad que toma la gallina luego de poner sus huevos frente al macho). Básicamente se considera una danza de cortejo que simula al gallo con la gallina. El macho baila persiguiendo a la hembra que coquetamente se mueve en círculos. Para tratar de llamar más la atención, el macho tiene unas espuelas para agregarle "sonido" al baile, además de incluir zapateos y un pañuelo que normlamente lo hace girar sobre la cabeza, simulando el plumaje. En teoría, si la dama es convencida por la exhibición del macho, se terminan llendo juntos del escenario tomados del brazo para ir a hacer sus cosas. Ok, siempre se van juntos por un tema de respeto, pero el simbolismo es la aceptación de la mujer)



Ahora, después de leer la descripción y ver el baile... ¿No le ven algún parecido a esto?


¿Dirían como yo que el ave del paraíso también baila cueca? Tiene zapateo, eleva unas plumas que simulan el pañuelo, hace un particular sonido para complementar el baile en círculos... Pero acá es la vida real, a la hembra no le interesa ser diplomática ni aceptar a cualquier macho que la invite a bailar.



25 feb. 2012

El sexo y la reproducción: un gran problema

Los pájaros lo hacen, las abejas lo hacen, la gente lo hace… De hecho, la gran mayoría de los animales lo hacen (y plantas, hongos y otras cosas, pero lo dejamos afuera por ahora). Sin embargo, la reproducción sexual, el sexo (recordar que son 2 cosas distintas. Si se le olvidó, revise acá) y algunos procesos asociados desde un punto de vista evolutivo son un verdadero dolor de cabeza.

Suele pensarse en la reproducción asexual como algo “clonal” y la gran ventaja de la reproducción sexual es que genera variabilidad para la descendencia y eso compensa todas las desventajas que pueda tener. Eso se recita como un mantra, pero si todo fuera tan simple, no seguiría aún hoy en día debatiéndose al respecto ni tampoco biólogos del calibre de George C. Williams hubiera dicho “Está la convicción de que la preponderancia de la reproducción sexual en animales y plantas superiores no se compadece con la moderna teoría de la evolución (…) Se avecina una crisis en la biología evolutiva”. Por cierto que esa perspectiva era compartida por W. D. Hamilton y John Maynard Smith (hablamos de 3 grandes biólogos evolutivos y de los que más esfuerzo pusieron respecto al sexo desde un punto de vista evolutivo). El propio Richard Dawkins plantea en su libro “El cuento del antepasado” que el sexo podría ser en biología el equivalente de la frase de Feynman respecto a la teoría cuántica en la física (“si crees que la entiendes, es que no la entiendes para nada”).

El motivo por el cual la explicación de la variabilidad no basta es que los organismos con reproducción asexual tienen diversos mecanismos para producir variación en la población: procesos de conjugación y transformación son típicos en bacterias, puede haber errores en la duplicación del DNA en la descendencia y además, es posible que la reproducción asexual sea un carácter reciente en algunos animales, de modo que no es incompatible con la meiosis (proceso de variación genética por excelencia entre los organismos de reproducción sexual).

¿Cuáles son los grandes problemas que biólogos connotados, del pasado y del presente todavía les cuesta entender? Acá se mencionarán brevemente los que considero más importantes. Las posibles respuestas las veremos en otros temas.



1) El doble coste del sexo: se habla de un “doble costo” porque en una población asexual todos los organismos son reproductores y pueden dejar descendencia. Sin embargo, en una población con reproducción sexual, en promedio solamente la mitad de la población es capaz de dejar descendencia (normalmente hembras. Hay excepciones). Por eso a veces se habla también del doble costo de los machos, ya que éstos no aportan con descendientes de manera directa. Pero en términos de “costos” realmente creo que es mucho más que “el doble”: desde un punto de vista genético, también hay un doble costo: cada progenitor aporta sólo la mitad de su material genético a la siguiente generación, mientras que en la reproducción asexual tenemos el 100% transmitido.

Y si hablamos de costos, no podemos obviar otros pormenores: lo que se gasta en energía para encontrar y atraer socios adecuados, lo que se gasta en órganos y procesos para producir células sexuales, hacer recombinación sin errores importantes, etc. Y en cada uno de estos pasos, hay que agregarle los conflictos de interés entre machos y hembras. Humildemente creo que el costo del sexo es mucho más del doble.



2) Meiosis en 2 pasos: la meiosis, proceso muy asociado a la reproducción sexual, permite disminuir el material genético a la mitad (forma gametos haploides). Sin embargo, para hacerlo, debe pasar por una primera fase de duplicación del material genético (primer paso) seguido de 2 divisiones (segundo paso). En teoría, los cromosomas podrían emparejarse para el crossing over y moverse a los polos para producir las células haploides.

Aunque la segregación mendeliana se basa en el hecho de que la meiosis es de 2 pasos, pero no hay una razón a priori del por qué debe ser así. Una teoría general de la evolución de la reproducción sexual no puede obviar este detalle.


3) Tipos de reproducción asexual limitado: desde un punto de vista genético, se puede tener en teoría diversos mecanismos de reproducción: a través de una división mitótica, a través de una división meiótica (con supresión de la primera o de la segunda división) y otros mecanismos algo más enredados que no valen la pena mencionar. Sin embargo en la práctica, no se ven todos esos mecanismos. Uno de los hechos más llamativos es que la reproducción a través de una división meiótica se ha observado sólo con la supresión de la primera división, nunca con la segunda.

 
4) Origen(es) del sexo: los problemas anteriores se refieren a la mantención del sexo y la reproducción sexual a través del tiempo. Sin embargo, el problema que a mi entender está más lejos de resolverse es el origen del sexo. Poner a prueba hipótesis al respecto es sumamente complejo, por lo que los esfuerzos se han centrado hasta el momento en los problemas anteriores.

24 feb. 2012

Conversaciones al borde del conocimiento humano

En alguna entrada habré comentado la importancia del cerebro para los humanos en la selección sexual (aún sin mucho detalle, pero una aproximación se puede leer acá).

Es justamente eso lo único que me sirve como excusa para colocar esta excelente página e invitarlos a que la revisen, si es necesario, con un traductor de google y un diccionario inglés-español: http://edge.org/.

El lema de la página es "Para llegar al límite del conocimiento del mundo, busca las mentes más complejas y claras, ponlas juntas en la misma habitación y pídeles que se hagan entre sí las mismas preguntas que se hacen a sí mismas".

Si se preguntan de qué mentes complejas y claras hablamos, les comento que el listado de personas que incluyen la "Comunidad Edge" son del calibre de filósofos como Daniel Dennett, biólogos como Richard Dawkins, informáticos como Marvin Minsky, biogeógrafos como Jared Diamond, científicos cognitivos como Marc Hauser, psicólogos como Steven Pinker y Geoffrey Miller (fuente casi inagotable de información potencial para este blog) y físicos como Martin Res o Lee Smolin, entre muchos otros.

Creo, sin ánimos de exagerar, que en esa página se reúnen a debatir y exponer las mentes más brillantes del mundo de las ciencias hoy en día. Y con humilde pretensión, espero estar ahí algun día.

23 feb. 2012

Homo sapiens, el mono desnudo

Tuve que tener abandonado el blog por motivos de fuerza mayor, pero acá vuelvo con nuevo material para compartir…

Desmond Morris (zoólogo inglés) tenía serios problemas con el nombre de “Homo sapiens” (el “hombre sabio”). Argumentaba que autodenomninarse así es de una vanidad increíble y desde un punto de vista zoológico, poco exacto. Normalmente en zoología se denomina a una especie de acuerdo a las características evidentes de ésta, de modo que le nombre sirva como una pequeña descripción. Desde un punto de vista zoológico, si fuésemos analizados por un experto externo, nuestro rasgo más distintivo es el hecho que somos simios que no tienen pelos. Básicamente somos “monos desnudos”. Pero seamos sinceros: el nombre “Pithecus calvus” (“mono calvo” entre griego y latín) se porta con harto menos orgullo que “sabio”.

Respecto al pelo hay que partir indicando que no somos completamente “desnudos”: aún conservamos pelo en la zona pubiana, axilas y cabeza principalmente (probablemente con funciones prácticas de protección del sol en el caso de la cabeza y para ayudar a la diseminación de feromonas en el caso de las otras zonas). Pero hay un rasgo curioso: en todas las culturas, en todos los pueblos, en todos los países se da la misma situación: estadísticamente el hombre presenta más pelo que las mujeres. La hipótesis más barajada por la pérdida casi total de pelo, acentuándose más en mujeres, es la selección sexual. Al parecer los machos homínidos tenían cierta predilección por las hembras con menos pelo y por un tema de arrastre genético el propio macho fue perdiendo pelo, aunque siempre en menor cantidad que las hembras.

Si la pérdida de pelo fue provocada por la selección sexual, debería calzar con alguna de las hipótesis presentadas respecto al por qué se elige un rasgo. La explicación más aceptada es la ya explicada referencia a los indicadores genéticos. Se parte de esta base: los ectoparásitos típicos de los humanos (piojos y ladillas) se asocian actualmente sólo a las zonas donde tenemos pelo: Phthirus pubis en la región pubiana; Pediculus humanus capitis sólo en el cabello y una subespecie del cuerpo, Pediculus humanus humanus vino a aparecer con el uso de la ropa.

En teoría, al perder el pelo, reducimos el área en la que estos parásitos nos pueden atacar y se ve facilitada la tarea de localizarlos (el acicalamiento es una actividad social sumamente importante en otros primates). La pérdida de pelo tiene un plus: no sólo permite al afectado estar más limpio de piojos, sino que es un excelente indicador para el compañero sexual respecto a la salud del portador y los parásitos que pueda tener (los piojos pueden transmitir tifus a través de sus heces).

Si perder el pelo es una idea tan buena, ¿por qué lo conservan otros mamíferos que también tienen ectoparásitos? Los más grandes (elefantes, rinocerontes, etc.) pueden darse el lujo de perderlo porque su tamaño hace que pierdan poco calor. En el caso de los humanos, lo que muy probablemente nos permitió prescindir del pelo fue el descubrimiento y dominio del fuego, así como el uso de ropa (algunas cosas curiosas al respecto se pueden leer acá)

17 feb. 2012

Machos fanfarrones

Si hay algo que le hombre promedio hace es fanfarronear y lucirse, incluso con lo que no tiene. Sobre cualquier cosa. Depsués de todo, estamos en una "guerra" donde debemos destacarnos ante decenas, cientos, miles de competidores por los favores de una hembra. Felizmente para este blog, esa actitud de fanfarronería permite una nueva entrega de "humor morboso"

¿Por qué no ser hermafrodita?

Si recordamos esta entrada, vimos qué es ser un macho y qué es ser una hembra. Sin embargo, existe una tercera alternativa: que un mismo individuo produzca ambos tipos de gametos (espermatozoides y ovocitos). A este tipo de organismos se les llama hermafroditas (distinto al pseudohermafroditismo o intersexualidad en humanos). En principio parece una idea brillante: cada encuentro con otro organismo de una misma especie se podría asegurar el éxito reproductivo, actuando ambos como machos y como hembras a la vez. Incluso en teoría, si uno no encuentra con quien aparearse, podría pensarse en que no hay motivo práctico que impida una autofecundación (autogamia), asegurándose de esa forma el traspaso de genes a una siguiente generación.

Sin embargo, aunque la condición hermafrodita es norma en las plantas con flores, en los animales que tienen reproducción sexual se considera no sólo un carácter primitivo, sino también raro (y ni se diga la autofecundación en condiciones naturales). Como estrategia reproductiva ofrece ventajas a los organismos que les cuesta encontrar pareja, ya sea por su hábitat, baja población, aislamiento o lenta traslación (de ahí que las plantas tengan esa estrategia, al ser sésiles, se aseguran más probabilidades de éxito reproductivo si presentan ambos sexos a la vez).

¿Cuál es el problema con el hermafroditismo? Diría que la incapacidad de ver a largo plazo o ser altruista con el resto de la especie. En el tema de machos y hembras, vimos que producir espermatozoides es mucho más económico y fácil que producir ovocitos. El rol de “hembra” en cambio suele ser más desgastante (además del gameto, esta el parto o la postura de huevos, que también demanda esfuerzo y recurso). Por esto, en teoría para una población hermafrodita resulta más económico tratar de abandonar su parte femenina y dedicarse a producir espermatozoides. Con el tiempo los que optaron por esta estrategia se volverían muy abundantes y los ovocitos serían muy escasos, por lo que ahora todos se volcarían a producir ovocitos hasta que vuelva a ser rentable producir espermatozoides. Esta situación hace que el hermafroditismo no sea una estrategia evolutivamente estable y pueda ser invadida por otro tipo de estrategias (como organismos plenamente dioicos, es decir, organismos cuya separación de roles masculino-femenino sea completo).

Lo que se observa normalmente en la naturaleza es a hermafroditas “luchando” por tratar de hacer el rol de macho, embarazando al compañero/a y evitando ser embarazado. Son precisamente esas conductas las que permiten sentar las bases para lo que se llama “la guerra de los sexos”. Tema que por supuesto será tratado en otra entrada.

Evolución de la preferencia de las hembras III: Indicadores genéticos

Llegó el momento de continuar con las hipótesis del por qué las hembras eligen rasgos (como lo visto aquí y aquí). El mecanismo que se hablará acá podría decirse que es el opuesto al hándicap: un rasgo es elegido por la hembra precisamente por ser un caracter ventajoso. De este modo, los machos estarían mostrando “señales honestas” de su capacidad para sobrevivir.

Esta idea fue, en algunos aspectos propuesta inicialmente por Wallace (1889), aunque él no explicaba cómo las hembras podrían tener las preferencias por el rasgo. Esta idea fue desarrollada posteriormente por el biólogo estadounidense George Williams (1966) en su libro “Adaptation and Natural Selection”. Este autor propuso que machos genéticamente mejores (con mayor fitness) podrían expresarlo a través del desarrollo diferencial de caracteres sexuales secundarios. Las hembra por su parte con preferencias por tales rasgos indicadores, serán más exitosas en término de supervivencia de los descendientes, y por ende se generará nuevamente un proceso coevolutivo entre el rasgo y la preferencia.

Uno puede encontrar muchas similitudes con el mecanismo fisheriano, pero hay que recordar que en este último, el rasgo no tiene valor adaptativo en sí mismo. De todas formas, es importante indicar que las teorías no tienen por qué ser rivales entre sí, sino que se pueden complementar o ser 2 caras de una misma moneda.

Ejemplos de esta hipótesis hay varios, incluso unos bastante evidentes asociado a los humanos (pérdida del pelo por ejemplo, transformándonos en monos desnudos ), pero serán tratados en otras entradas.

16 feb. 2012

Hembras y Machos, la gran diferencia

Vengo hablando en este blog de machos y hembras: sus estrategias para reproducirse, curiosidades y otras cosas similares. Pero hay un problema clave que debemos afrontar: Si las estrategias y desarrollo de los individuos son distintos, ¿qué podemos identificar universalmente como “hembra” y qué como “macho”? ¿Cuál es la “esencia” de la femineidad y la masculinidad universal?

La respuesta parece evidente, pero no lo es en absoluto. Limitándonos sólo a los animales, una primera respuesta que se le puede venir a la mente a la gente es la capacidad de parir crías: las hembras traen al mundo a las crías (o al menos a los huevos) y los machos no. Si esa fuera la respuesta, de seguro los caballitos de mar tendrían algo que decir. Otra posible respuesta sería el aparato genital: pene = macho, vagina = hembra. Pues los que piensen así, deberían ir a convencer a las hienas de eso. Y si al lío le agregáramos otros organismos, como plantas u hongos, la cosa se complica más. El problema surge por limitar  la sexualidad en general con a lo que hacen los humanos. Hay que quitar la perspectiva humana y ver la naturaleza como un todo.

La esencia máxima de virilidad no se encuentra en el tamaño (de nada), ni en poseer o no determinados órganos sexuales, ni siquiera tiene que ver con la incapacidad de dar a luz o poner huevos. Lo que hace macho a un macho es simplemente tener células sexuales (gametos) muy pequeñas (espermatozoides) comparadas con las células sexuales del otro organismo con el que se acople, el cual presentaría ovocitos (gametos grandes). A esta situación particular se le llama “anisogamia” (aniso = distinto tamaño), en contraposición a la “isogamia” (iso = igual), en la cual todas las células sexuales de todos los organismos de la población tienen el mismo tamaño y son todas móviles para poder “buscar” con quién acoplarse. Sólo en condiciones de isogamia, los conceptos de “macho” y “hembra” no tienen sentido biológico para organismos pluricelulares. Se cree que la isogamia es la condición ancestral, mientras que en la anisogamia, cuando se exageran los rasgos al máximo (células lo más pequeñas y móviles posibles vs células lo más grande posible y sésiles), se llega a la oogamia


Para imaginar las causas evolutivas que han llevado a este proceso (y esperando que me perdonen por el antropocentrismo y el darle “intencionalidad” a los involucrados), imaginemos una situación de isogamia generalizada en una población. Todas las células sexuales tendrían a ser más o menos similares, pero por diferencias propias de cada individuo, es posible imaginar pequeñísimas diferencias entre gametos: quizás algunos tendrían un poco más de “recursos” (serían levemente más grandes), lo cual supone una ventaja para el futuro nuevo organismo en cuanto a recursos disponibles para alimentarse. La evolución tendería a seleccionar a gametos cada vez más grandes porque son una ventaja evidente para la descendencia. Pero generar células más grandes es un gasto energético importante. Al haber células más grandes de lo normal, otras podrían dedicarse a ser equitativamente “más pequeñas” siempre que se puedan acoplar con las células más grandes para compensar la diferencia. Producir células más pequeñas tiene una ventaja económica importante, ya que son más baratas de producir, por lo que terminarían siendo seleccionadas por la evolución, siempre que logren encontrar a los gametos más grandes. Admito que no es una estrategia muy limpia, los gametos pequeños actúan como verdaderos parásitos explotadores de los gametos grandes, pero la Selección Natural no conoce mucho de ética humana. Con todo lo descrito, terminaron ocurriendo 2 cosas:

1)      Se seleccionaba a las células más grandes y a las más pequeñas por sus ventajas, pero las células intermedias no poseían ventaja selectiva de ningún tipo, lo que terminó llevando a la especialización de gametos en “muy grandes” y “muy pequeños”.
2)      Las células grandes se volvieron mucho más valiosas. Dado que ellas tendían a acumular todo el alimento para el futuro embrión, se volvieron células “caras” de producir. Los gametos pequeños que se producían en masa eran los más necesitados de buscar a los gametos grandes (si no me creen, sigan leyendo el blog y verán entradas espectaculares al respecto), por lo que ellos mantuvieron su movilidad. Y cual diva solicitada, los ovocitos al verse buscados por todos los espermatozoides, se dieron el lujo de ser células perezosas y se volvieron sésiles.

Esas pequeñas diferencias y estrategias abusivas de los espermatozoides explotando a ovocitos fueron las causas del desarrollo de machos y hembras, y son también los responsables de los conflictos sexuales, de los conflictos parentales y los conflictos generacionales que describiré en futuras entradas.

15 feb. 2012

La mariposa de cristal


Hay veces que las palabras sobran. No tengo idea que fuerzas evolutivas llevaron a esta maravilla, pero sí se que la selección sexual y la necesidad morfológica y funcional tienen resultados espectaculares. Les dejo una pequeña sesión de fotos a cargo de "La mariposa de cristal" (Greta oto), mariposa centroamericana. Las alas son transparentes y tienen un aspecto vidrioso debido a la ausencia de escamas.










Hienas

La naturaleza da para todo. Salvo algunas restricciones físicas de tipo “ver un hipopótamo con alas”, la selección natural y sexual se pasea por todo el abanico de posibilidades. Un buen ejemplo de eso lo presentan las hienas manchadas. No hay que dejarse guiar por la superficialidad: aunque se parecen físicamente a los cánidos, tienen más cercanía evolutiva con los felinos, aunque tampoco están muy emparentados con ninguno de los 2. Las hienas en general forman su propia familia, Hyaenidae. 



Las hienas manchadas (Crocuta crocuta) tienen una fuerte jerarquización matriarcal hereditaria, aunque acá es complicado hablar de “hembras” considerando que anatómicamente todos parecen machos para un ojo inexperto. Los machos tienden a ser subordinados, aunque suelen identificarse a los machos de la hembra alfa como más dominantes (incluso capaces de dominar a algunas hembras más subordinadas), a tal punto que es el único con cojones para cortejar a las otras hembras.

La hiena manchada hembra tiene genitales externos completamente masculinizados. No hay vulva, sino que los labios se funden para formar un pseudo-escroto bilobulado que contiene grasa y tejido conectivo, dando la apariencia de unos testículos. El clítoris, a través del cual pasa el tracto urogenital, es muy amplio y totalmente eréctil (llega a medir 15-20 cm). En el momento del apareamiento, el macho tiene relaciones con la hembra a través del clítoris. Una tarea bastante compleja para el macho, pero difícilmente se compara con la tarea de la hembra de parir a través de su clítoris hipertrofiado (un parto bastante peligroso por cierto, la tasa de muerte de los bebés primerizos es del 60% y 1 de cada 10 hembras muere). También se pueden observar conductas bastante viriles, observándose pseudocópulas.

Excepto cuando los machos cortejan, un falo erecto no parece tener un significado sexual: la erección fálica es un componente de la ceremonia de reunión y de muchas otras exhibiciones sociales de ambos sexos. Si hay una gran diferencia de rango social entre dos adultos que interactúan entre sí, el subordinado tiene una erección, mientras que el dominante no la tendrá. No hay nada que demuestre más subordinación en el mundo de las hienas que pararse en 2 patas y exponer una de las partes más sensibles del cuerpo a una de las mandíbulas más poderosas del reino animal. Por cierto que es el único caso conocido en el que una erección implica un acto de subordinación.

Ahora la pregunta interesante es… ¿Cómo se pudo llegar a esta inversión de roles? La causa del peculiar desarrollo de las hembras es que están expuestas desde el útero a niveles anormalmente altos de testosterona, hormona reconocida como “masculinizante”. Acá hay varias hipótesis que se han manejado: una versión adaptacionista dice que, al vivir en sociedad y olerse los genitales, unos genitales masculinos daban más prestigio a las hembras, por lo que se desarrollaron en esa dirección. En lo personal me parece una explicación muy ad hoc al problema. Sobre todo si consideramos que, al ser una jerarquía matriarcal, no veo motivos por el que daría más prestigio parecerse a un macho.

Otro intento de explicación bastante difundido es que en el útero la testosterona se “filtra” desde los machos hacia las hembras. Como explicación, creo que confunde las causas últimas con el efecto que estamos viendo. La realidad no es que “se filtre” testosterona de un lugar a otro, sino que por vía materna ocurrió una mutación en un gen que genera un funcionamiento defectuoso de una enzima llamada “aromatasa”. Esta enzima degrada la testosterona que la placenta produce de forma natural en todos los mamíferos durante la gestación. Al haber una deficiencia congénita de aromatasa en las hienas manchadas, todos los fetos femeninos se ven afectados por la testosterona a niveles anormalmente altos, y desarrollan un verdadero pseudohermafroditismo. En un mundo duro como el de las sabanas africanas, donde al agresividad es premiada (derecho a comer primero, reproducirte primero, etc.), no es de extrañar que esa mutación haya tenido un gran éxito. No es que sea muy sexy para el macho, pero la selección sexual y natural no basa sus caprichos en gustos humanos.

Aunque son animales muy agresivos y muchos las recuerden por su papel de "malas" en la película de "El Rey León", yo encuentro que tienen bajo ciertos ángulos, cierto toque de adorabilidad. Una prueba es esta última foto que les dejo:

14 feb. 2012

Sexocracia y espermatozoides

La vida de los bonobos (Pan paniscus) es simplemente increíble. El paraíso para cualquier hombre y cualquier mujer con el apetito sexual de un hombre. ¿Pelea con alguien de tu grupo? ¡No hay problema! Todo se resuelve teniendo sexo entre ellos. ¿Quieres algo de comida que otro compañero tiene y no tienes nada para ofrecerle en el intercambio? ¡No hay problema! Todo se resuelve teniendo sexo (cualquier similitud con la prostitución, probablemente no es coincidencia). ¿Estás aburrido, estresado, tenso? ¡No hay problema! Todo se resuelve teniendo sexo. Y no escatiman en creatividad: sexo genital cara a cara (principalmente hembra con hembra, seguido en frecuencia por el coito hembra-macho y las frotaciones macho-macho), besos con lengua, sexo oral, y verdaderas orgías grupales. Y por si esto no basta, hay que indicar que ellos no conocen de tabúes: les es válido para miembros dentro y fuera de la familia, adultos, jóvenes, ancianos, estériles y cuanta cosa haya. Toda esta actividad sexual ayuda a mantener el estrés y la violencia al mínimo dentro de la comunidad, ayuda a las jerarquías sociales (matriarcales por cierto). En palabras de Richard Wrangham y Dale Peterson, “Nos muestran que la danza evolutiva de la violencia no es inexorable”. Creo que podríamos hablar de una verdadera sexocracia, considerando que el sexo actúa como moneda de cambio, mecanismo de des-estrés, saludo, reconocimiento en el status social, etc., etc., etc.

El problema es que la historia no puede ser tan bonita y simple. Si nos dejamos guiar por la superficialidad, uno pensaría “¡Oh! Los bonobos han encontrado la clave para vivir en paz, sin competencia ni estrés”. Pues resulta que eso no es del todo correcto. La solución de los bonobos no es algo generalizado en la naturaleza, por lo que uno tiende a pensar más bien que se trata de una excepción de la cual sería difícil hacer generalizaciones. Por brillante que nos parezca, los bonobos tienen los mismos problemas que los demás animales: machos buscando tantas hembras como pueda para mantener crías y hembras buscando a los mejores machos para sus crías; además del problema de paternidad: ¿Qué macho es el verdadero padre? ¿Por qué cuidar de un hijo ajeno o hacer que mi mona pierda tiempo criando un hijo que no es el mío? Son raciocinios como esos los que invitan al infanticidio, tan común en otros organismos. Por espectacular que parezca la solución, los bonobos no pueden abstraerse de eso, la lucha por la supervivencia y la reproducción diferencial a pesar de que se busque maximizar el éxito reproductivo.

¿Cómo logramos conciliar esto? La selección sexual consiguió un camino alternativo de competencia: los machos, en lugar de luchar entre ellos por las hembras, lo hacen sus espermatozoides. Los bonobos tienen unos testículos bastante grandes en comparación a su tamaño corporal, lo cual les permite generar un número bastante elevado de espermatozoides. Esto es importante si consideramos que las hembras son promiscuas y tienen sexo con todos y todas indistintamente de su ciclo reproductivo. Este comportamiento promiscuo genera incertidumbre en los machos, que no pueden estar seguros de ser o no el padre oficial. Lo único que pueden hacer es liberar una gran cantidad de espermatozoides en cada ocasión y dejar que sean ellos los que libren la lucha. Un fuerte contraste con animales cercanos filogenéticamente como los gorilas: los machos gorilas son sumamente grandes en comparación a las hembras, pero tienen unos testículos pequeños y una liberación de espermatozoides bastante reducida. Es el caso opuesto al de los bonobos: los machos pelean por las hembras y sus espermatozoides tienen asegurada la victoria.

En el gráfico de la derecha se observa una relación entre el tamaño del cuerpo y el tamaño de los testículos de distintos primates. Los puntos rojos son especies donde las hembras se aparean con más de un macho, lo que sugiere una mayor competencia entre espermatozoides. Coincidentemente, el punto rojo más alto corresponde al de los chimpancés. Los puntos azules son animales donde no hay competenica entre espermatozoides, ya sea porque tienen harenes (como los gorilas, el punto azul más alejado a la derecha) o porque son monógamos extremos como los gibones. Se observa claramente que para tamaños similares de cuerpo, los simios promiscuos tienen testículos mayores, y por ende, es posible esperar una competencia entre espermatozoides mayor.

Como un dato extra, los humanos estamos representados con una cruz, muy cerquita de los orangutanes. Estamos bastante lejos de ser como los chimpancés, por lo que la competencia entre espermatozoides debe ser mínima entre nosotros. Eso, sumado a nuestro leve, pero evidente dimorfismo sexual sugiere ciertos sistemas de apareamiento de nuestros antepasados que se´ra motivo de alguna otra entrada.

12 feb. 2012

Evolución de la elección de las hembras II: El principio del Hándicap

En esta entrada habíamos partido hablando de posibles causas que expliquen el gusto de las hembras por algunas características de los machos y el desarrollo exagerado de los machos de esa característica. Llegó el momento de hablar de la hipótesis del hándicap, propuesta por Amotz Zahavi. El biólogo israelí hablaba de los rasgos exagerados como un “hándicap en la supervivencia diaria”. Si entendemos el hándicap como una resistencia a la supervivencia, son pocos los que podrían discutir esa lógica.

El punto principal de la teoría es que las hembras eligen esos rasgos (colores llamativos, largas colas, etc.) precisamente porque son hándicaps, ya que vendrían a actuar como señales “honestas” de la calidad genética: el organismo portador es tan bueno sobreviviendo (suficientemente veloz, eficiente para encontrar comida, etc.) que se puede dar el lujo de poseer esos rasgos derrochadores de recursos poco útiles. Si algo de la capacidad de sobrevivencia es heredable, entonces la tendencia a ser ‘bueno’ en la supervivencia será transmitida a sus descendientes. De este modo las hembras seleccionan buenos genes al elegir aparearse sólo con machos cuyos despliegues indican honestamente su calidad genética. Una gran diferencia con la hipótesis Runaway de Fisher es que acá los ‘buenos genes’ son genes para los aspectos útiles de la supervivencia y la reproducción, en lugar de ser genes exclusivos para atraer hembras.

Cuando se publicó por primera vez la idea de Zahavi no fue muy bien recibida, pero artículos teóricos condujeron a la visión de que la hipótesis del hándicap es una explicación plausible no sólo para la evolución de los despliegues sexuales elaborados, sino también para las señales animales en general. La característica más importante de los modelos teóricos del principio del hándicap es que los machos sólo expresan su hándicap (desarrollan el despliegue sexual completo), cuando se encuentran en buenas condiciones, eludiendo así la dificultad en la idea original de Zahavi de que los machos estaban forzados a acarrear el handicap fueran o no capaces de costearlo, porque era visto como un rasgo fijo.

Existen distintas variantes de la flexible idea del hándicap: algunos autores se refieren a los “hándicaps reveladores” que revelan el verdadero vigor del macho, otros a los “hándicaps condicionales’ que se expresan en proporción a las condiciones del macho, pero la característica esencial de todos estos modelos es que el grado de expresión del despliegue sexual del macho le comunica a la hembra su calidad genética.

La versión mejor estudiada de la hipótesis del hándicap es la propuesta por primera vez por Bill Hamilton y Marlene Zuk, en la que los despliegues sexuales son indicadores confiables de la resistencia genética a las enfermedades. Si los machos son capaces de mostrar sus caracteres sexuales secundarios en todo su esplendor sólo cuando están libres de enfermedades, las hembras, al escoger según los despliegues elaborados, pueden hacer diagnósticos bastante certeros. Esta versión de la hipótesis del hándicap resulta muy interesante si consideramos que las enfermedades son agentes de selección ampliamente extendidos, por lo cual la idea podría tener una aplicación general como una de las razones para la elección de machos. Además, las enfermedades poseen la propiedad de que nuevas variantes están continuamente evolucionando, presentando continuamente nuevos obstáculos selectivos, permitiendo la variación genética. Para entender esto, piénsese en un rasgo elegido por todas las hembras en los machos: si esto perdurara lo suficiente en el tiempo, no habría variación en la población respecto a ese rasgo. Pero esto resultaría imposible si consideramos la rápida evolución de los agentes patógenos, de modo que la selección por la resistencia a las enfermedades nunca continúa en una dirección por tanto tiempo como para que se agote la variación genética.

Este modelo es imporante retenerlo, ya que pudo tener gran relevancia en lo que nos terminó haciendo humanos. Pero eso será tema para otra entrada (otra más que les debo y van...)

Selección sexual al extremo

¿Se acuerdan de una entrada donde se enaltecía el cerebro humano como una máquina de seducción? Arte, música, literatura, todo eso como marketing de lo bueno que pueden llegar a ser nuestros genes. Si no se acuerda, lea esto antes de seguir.

En esa ocasión se destacaba los rasgos positivos, los grandes logros artísticos que ha alcanzado el ser humano para conquistar pareja. Pero el asunto tiene 2 caras: por cada hombre literato, musical, artístico, etc; tenemos uno idiota, impulsivo, amante del riesgo, etc.

Al final de cuentas, el hecho es destacar, tal como ocurre con los otros animales aún si eso implica correr ciertos riesgos. Entre tantos hombres buscando pareja, lograr destacar puede ser algo complejo. Y si no destacas de algún modo, simplemente no existes en estos temas.

Todo eso ha contribuido a que en este blog se abra una nueva sección: "humor morboso", a cargo de un programa que vengo a descubrir hace poco tiempo: "1000 maneras de morir". Creo que expone de manera excelente las consecuencais de llevar la selección sexual al extremo: simplemente desapareces del acervo genético. Más de alguna de las muertes de ese programa podrían ser merecedora de un Premio Darwin



11 feb. 2012

Sexo y Reproducción

Estimad@ lector(a), si le preguntara que se le viene a la mente cuando piensa en el sexo (distinto del género macho-hembra) desde una perspectiva biológica-evolutiva, ¿En que piensa? ¿Reproducción? ¿Cópula? ¿Descendencia? ¿Animales procreando romántica o agresivamente? Si su respuesta es "sí" a alguna de esas preguntas, déjeme decirle que se encuentra en un error. Y bastante común por lo demás.

Estamos acostumbrados coloquialmente a asociar el sexo con la reproducción (no por ser religiosos espantados ante el sexo recreativo, sino siempre hablando desde una perspectiva biológica y pensando en los demás animales): el acto sexual busca la reproducción y obtener crías en los animales. Pero esa visión es errónea y pasa por ver a la naturaleza desde una perspectiva excesivamente humana. Sexo y reproducción son 2 cosas distintas y deben ser tratadas como tal.

Cuando uno habla de reproducción, implica simplemente la generación de nuevos individuos a partir de otros preexistentes. Tiene un fin de autoperpetuación del sistema biológico a través del tiempo, donde el propio sistema es factor causante de su descendencia. Por eso no podemos decir que una estampilla “se reproduce”, sino que se “duplica” ya que el agente causante de su multiplicación puede ser una máquina externa a la propia estampilla. Ahora, podríamos debatir un poco más respecto a si podríamos hablar de “reproducción” al referirnos a los mecanismos de replicación, como el ADN, ARN, priones, memes, virus biológicos e incluso virus informáticos, pero me alejaría del tema principal de esta entrada.

¿Y el sexo qué vendría a ser? No pasa de ser una mera recombinación de genes entre individuos (distinto al proceso de recombinación meiótica, paso clave en la reproducción sexual típica, que consiste en la recombinación de genes en el mismo individuo). Los animales que se reproducen sexualmente normalmente no separan el tema reproductivo del sexo, tal como ocurre en los humanos, ya que es innegable que el cigoto se forma como una recombinación de 2 células de distinto progenitor (idealmente, hay excepciones de hermafroditismo donde un organismo se autofecunda por peculiaridades de su ciclo de vida, como las tenias).

Sin embargo, no hay que perder de vista que hablamos de 2 procesos distintos, por lo que podemos tener reproducción sin sexo y sexo sin reproducción (eso podría usarse como slogan para campañas publicitarias liberales). Casos de reproducción sin sexo podrían ser todos los mecanismos de reproducción asexual clonal, encontrada en bacterias, amebas y otros organismos unicelulares. Casos de sexo sin reproducción, podrían considerarse los casos de conjugación bacteriana, pero mi ejemplo favorito es el del Paramecium, el modelo de protozoo por excelencia.


Los paramecios hacen grandes y derrochadores esfuerzos para tener sexo: para empezar, gastan energía generando 2 núcleos distintos para albergar DNA (micro y macronúcleo, [A]). Cuando se juntan 2 paramecios, el macronucleo degenera y el micronucleo sufre un proceso de meiosis y mitosis, quedando en 8 micronúcleos por paramecio [B]. De esos 8, 7 micronúcleos degeneran y el que queda sufre una última mitosis, teniendo 2 micronúcleos por paramecio, uno “estacionario” y otro “migratorio” [C-D]. El migratorio es el micronúcleo que se intercambia y se fusiona con el micronucleo estacionario del otro paramecio [E], el cual vuelve a dividirse por mitosis y forma un nuevo núcleo y un nuevo micronúcleo [F]. Después de alguans degradaciones y fusiones de núcleos [G], el resultado final de todo este derroche de energía (y palabras y causante de posibles mareos en los lectores) es el de 2 paramecios que tuvieron sexo, pero al final del proceso siguieron siendo 2, por lo que no hubo reproducción [H].

El tema de la reproducción y autoperpetuación del organismo es relativamente fácil de entender. El sexo en cambio, ha sido catalogado como uno de los más grandes problemas evolutivos y representó un verdadero dolor de cabeza para grandes biólogos como John Maynard Smith, entre otros. El por qué, como siempre, será en otra entrada. Me agrada esto de dejar en suspenso las cosas para ver si consigo lectores fieles que me sigan leyendo :D

Contraestrategia reproductiva

Viniendo de vuelta de las vacaciones, tenía preparada una entrada bien distinta a ésta, pero buscando ñoñerías cibernéticas, me topo con esto: una araña que inventa la "cópula a distancia". Los créditos le corresponden a la pequeña Nephilengys malabarensis, una pequeña araña de Singapur. Inevitable no dedicarle al menos un comentario...

Me hubiera gustado haber colocado muchas entradas antes de toparme con esto: la cópula en las arañas (y los conocidos casos de canibalismo), la competencia intrasexual (acceso a las hembras y seguir vivo para contarlo), la "guerra" por la paternidad en insectos y arácnidos (como asegurarse que los hijos del macho sean realmente suyos), etc. Vendrán en un futuro, pero por ahora habrá que creerle al artículo en todo lo que dice.

Encuentro interesante que las estrategias maternas y paternas a la hora de la procreación puedan derivar en una guerra co-evolutiva casi igual de espectacular que la trillada relación depredador-presa. Sin entrar en muchos detalles ahora, hay que recordar que muchas arañas hembras, después de la cópula terminan devorándose al macho. Una excelente noticia para la hembra y su descendencia, pero no muy buena para el macho en cuestión. La estrategia de Nephilengys malabarensis  podría vovlerse una verdadera moda en el mundo de las arañas, al menos hasta que las hembras aprendan nuevas técnicas para atacar.

Por ahora, esta mini-batalla de la procreación creo que la gana el macho (¡al fin se nos da una!), aunque el artículo no habla respecto a si la hembra se quita el tapón y encuentra otros machos o definitivamente se queda embarazada de inmediato del primer macho que la taponee (literalmente. A la larga, la función de ese pene además de la cópula es servir de tapón o cinturón de castidad). Volveremos a toparnos con tapones y cinturones de castidad más adelante...



2 feb. 2012

Embarazo masculino


Los caballitos de mar (Hippocampus spp.) son animales curiosos. Aunque no parezcan, son verdaderos peces, aunque muy modificados. Para empezar, son los únicos peces que tienen la cabeza en ángulo recto respecto al resto del cuerpo. Su cabeza es alargada y tienen una especie de hocico tubular con una boca desprovista de dientes. La rigidez de su cuerpo evita que naden como los demás peces y el desplazamiento lo realizan en posición erguida con la ayuda de una aleta dorsal. Nadan lentamente, y para defenderse de los depredadores usan camuflaje. Aunque podría dedicarme durante mucho tiempo a hablar maravillas de la morfología de este curioso pez, no es eso lo que nos interesa acá.


Los caballitos comparten un rasgo único en el reino animal con los dragones de mar y los peces aguja (todos de la misma familia): es el macho el que queda embarazado. Puede ser relativamente común (o al menos, no tan raro) que peces hembras liberen huevos no fertilizados y el macho se quede a su cuidado. Sin embargo, acá ocurren otras cosas: cuando los caballitos de mar se aparean, la hembra inserta su ovopositor en la bolsa del macho (una estructura externa que crece en el cuerpo del macho) y deposita sus huevos sin fertilizar allí. El macho entonces libera su esperma dentro de la bolsa para fertilizar los huevos. Si la bolsa sólo sirviera para que las hembras depositasen huevos típicos como los de muchos peces para que estos se desarrollasen en la bolsa y no en el fondo oceánico como ocurre con otras especies marinas, probablemente ni siquiera tendrían un espacio tan grande en este blog. Pero el embarazo masculino en algunas especies de caballito de mar es en realidad mucho más complejo, fisiológicamente hablando, que esto.

Después de que las hembras depositan sus huevos sin fertilizar en el macho, la cubierta externa de estos huevos se rompe, y crece un tejido nuevo del macho alrededor de ellos. Después de fertilizar los huevos, el organismo del macho controla muy estrechamente los parámetros ambientales prenatales del embrión en su bolsa. También mantiene el flujo de sangre alrededor de los embriones, controla las concentraciones salinas dentro de la bolsa, y suministra oxígeno y nutrientes a la descendencia en formación a través de esta estructura similar a una placenta, hasta que da a luz.

El embarazo masculino, además, tiene interesantes implicaciones para los roles sexuales en el apareamiento. En muchas especies, los machos compiten por acceder a una hembra, de manera que se tiende a observar la evolución de rasgos sexuales secundarios en los machos (por ejemplo, una cola en los pavos, y cornamentas en los ciervos). Pero en algunas especies de caballito de mar, los papeles sexuales se han invertido porque los machos son los que se quedan embarazados. Eso significa cantidad de bolsas limitada y competencia de las hembras por acceder a los machos disponibles, por lo que son ellas las que han desarrollado rasgos sexuales secundarios (como ornamentación coloreada brillante) mucho más destacada que los machos. Me encantaría tenerles una explicación del por qué ocurre esto, que fuerzas evolutivas llevaron a esta inversión de roles en esta especie y otras cosas más, pero realmente no tengo ninguna explicación y hasta lo que se, no e sabido que alguien la tenga aún.

Es posible que, al llegar hasta acá, se estén todos preguntando ¿Y cuál es la idea? ¿Por qué complicarse la vida y quebrarse la cabeza llamándole "macho" al que se embaraza? ¿Tiene algún sentido? Indudablemente lo tiene. Pero para averiguarlo, tendrán que seguir leyendo el blog y en otras entradas prometo abordar el tema de lo que es ser macho y lo que es ser hembra.

Por ahora, esta página se toma un receso de al menos 1 semana por motivos de vacaciones. Espero llegar con mucho material nuevo para compartir!

1 feb. 2012

Evolución de la preferencia de las hembras I: Selección Autoreforzante Fischeriana (modelo Runaway)

No tenemos forma de saber lo que piensan los animales ni si actúan conscientemente o no. Eso, además de generar que uno se vaya por la vía fácil de "son máquians de supervivencia casi automáticas", genera dificultades para averiguar el por qué se escogen ciertos rasgos para la pareja, pero ha habido esfuerzos en esa dirección. Ronald Fisher (1930) fue uno de los primeros que intentó explicar la evolución de las preferencias de las hembras y lo hizo sugiriendo que “una preferencia sexual de un tipo particular puede conferir una ventaja selectiva, y entonces, establecerse en la especie”.

El mecanismo funciona así: dentro de la población, las hembras tendrían preferencia por un rasgo particular de los machos (tomemos las colas largas como ejemplo). Si existe alguna base genética de las diferencias en el largo de la cola de los machos la ventaja será transmitida a los descendientes machos de la hembra. Las hembras que prefieran machos con cola más larga, tendrán hijos con mayor éxito reproductivo, y los alelos que codifican para largas colas tenderán a fijarse en la población, como también lo harán los alelos que hacen que las hembras prefieran machos con largas colas.

Cuando este proceso continúa se genera un nuevo efecto: una vez que la preferencia de las hembras por colas más largas comienza a propagarse, los machos de colas largas obtendrán una gran ventaja: tendrán más probabilidades de encontrar pareja. A su vez, las hembras obtienen un doble reforzamiento: tendrá hijos machos que serán atractivos para las demás hembras, y tendrán hijas que hereden el gusto por esos machos. Finalmente, Fisher sugiere que las preferencias de las hembras derivarán en una exageración explosiva del caracter hasta que éste genere un costo en términos de supervivencia para el macho que no compense su éxito con las hembras. A este proceso de autoreforzamiento se le llama “runaway” e involucra una coevolución entre el rasgo en los machos y la preferencia de las hembras.

La hipótesis fisheriana me recuerda en muchos aspectos a caprichos y modas en humanos: a las hembras les gusta un rasgo y van todos los machos babosos desarrollándolo. Pese a la simpleza de la hipótesis, demostrar que un rasgo evoluciona así es bastante complicado. Sería necesario mostrar que existe variación genética tanto para la preferencia de la hembra como para el rasgo del macho, y que los genes tienden a estar relacionados. El problema es que la hipótesis de Fisher asume que el único beneficio del rasgo seleccionado es un incremento en el éxito reproductivo, por lo que también sería necesario mostrar que la expresión del rasgo del macho no se correlaciona con ningún aspecto ‘utilitario’ de la eficacia darwiniana, tal como la resistencia a las enfermedades o la capacidad de hacerse con recursos escasos (como propone la hipótesis del hándicap, que será analizada en otra entrada). Dos maneras de examinar esta predicción serían:

a) Dentro de una población de machos, ver si una expresión más extrema del rasgo se correlaciona o no con la viabilidad

b) Examinar a los descendientes de los machos con rasgos extremos.

Según la hipótesis de Fisher éstos no deberían verse afectados en su viabilidad, sólo debería aumentar el éxito reproductivo de los machos. La dificultad con estas dos pruebas es que para apoyar la hipótesis de Fisher se necesita obtener un resultado negativo. Los resultados negativos pueden surgir por muchas razones, incluyendo no poseer una muestra suficientemente grande o no medir las variables apropiadas.